Opciones de tratamiento para el cáncer de testículo según el tipo y la etapa

El tratamiento del cáncer de testículo se basa principalmente en el tipo y la etapa del cáncer. Entre las diferentes etapas de los tumores de las células germinales, los seminomas puros suelen tratarse de una forma, mientras que los tumores no seminomas y los tumores de células germinales mixtas se tratan de otra manera.

Tumores testiculares, carcinoma in situ (CIS, etapa 0)

En esta etapa, el cáncer no se ha propagado hacia afuera del testículo y los niveles de los marcadores tumorales (como hCG y AFP) no están elevados.

Si el CIS se diagnostica después de haber extirpado el testículo con ܲí, no hay necesidad de otro tratamiento. Si el CIS se detecta después de una biopsia de testículo (por ejemplo, por problemas de fertilidad), el médico podría recomendar que no se lo trate de inmediato. En cambio, puede que se le haga un seguimiento riguroso con múltiples exámenes físicos, 𳦴Dzí del testículo y análisis de sangre para evaluar los niveles de los marcadores tumorales. Puede que no haya necesidad de tratamiento si no hay signos de que el CIS esté creciendo o convirtiéndose en un cáncer invasivo. Si el CIS se trata, suele hacerse una ܲí (para extirpar el testículo) o se administra radioterapia al testículo.

Si los niveles de los marcadores tumorales están elevados, el cáncer en realidad no está en etapa 0, incluso cuando solo se encontró el CIS en el testículo y no hay signos de propagación del cáncer. En este caso, se usa el mismo tratamiento empleado para el cáncer en etapa IS (ver a continuación).

Seminomas

Este cáncer se puede curar en casi todos los pacientes. Primero, se hace una ܲí para extirpar el testículo y el cordón espermático (llamada orquiectomía inguinal radical). Después de la ܲí, suele haber varias opciones de tratamiento:

Observación cuidadosa (vigilancia): Si el cáncer no se propagó afuera del testículo, la mayoría de los expertos prefiere un control riguroso durante al menos 5 años, si no más. Esto significa hacerse exámenes físicos y estudios por imágenes (CT y, algunas veces, rayos X) cada 4 a 6 meses, durante los primeros 3 años y luego anualmente. Si con estas pruebas no se detectan signos de que el cáncer se haya propagado fuera del testículo, no es necesario otro tratamiento. Si el cáncer se ha propagado, se pueden usar tratamientos como 徱ó o quimioterapia. El cáncer regresa en aproximadamente del 15 al 20 % de los pacientes, casi siempre como propagación a los ganglios linfáticos, pero si esto ocurre, generalmente con la 徱ó o la quimioterapia aún se puede curar el cáncer.

Radioterapia: La radioterapia a los ganglios linfáticos paraaórticos puede administrarse después de la ܲí para disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de testículo. Estos ganglios linfáticos están en la parte posterior del abdomen (vientre), alrededor del vaso sanguíneo grande llamado aorta. Debido a que las células del seminoma son muy sensibles a la 徱ó, se pueden utilizar dosis bajas. Se administran aproximadamente entre 10 y 15 tratamientos durante 2 a 3 semanas. La vigilancia posterior a la 徱ó consiste en exámenes físicos cada 4 a 6 meses durante los primeros 2 años, y luego anualmente. También se pueden hacer estudios por imágenes anualmente.

Quimioterapia: La quimio puede administrarse después de la ܲí para disminuir el riesgo de recurrencia del cáncer de testículo. El medicamento de quimio es el carboplatino, que se administra en 1 o 2 dosis. La vigilancia posterior a la quimio consiste en exámenes físicos cada 4 a 6 meses durante los primeros 2 años, luego anualmente, como también estudios por imágenes (CT y, a veces, rayos X) anualmente.

En esta etapa, los niveles de uno o varios marcadores tumorales (hCG o LDH) siguen altos, incluso después de una orquiectomía inguinal radical (la extirpación del testículo que contiene el seminoma). Esto es muy poco común y puede ser un indicio de la presencia de enfermedad microscópica.

La enfermedad microscópica se refiere a las células cancerosas que están presentes en el cuerpo, pero todavía no se pueden ver en los estudios por imágenes porque son demasiado pequeñas. Sin embargo, es posible que los niveles de los marcadores tumorales elevados se deban a otras cuestiones no relacionadas con el cáncer. El manejo del seminoma en etapa IS conlleva controles para detectar cualquier signo de cáncer mediante análisis de los niveles de los marcadores tumorales y estudios por imágenes (CT). Es importante hacer un seguimiento riguroso para decidir si se necesita más tratamiento, como quimio.

El cáncer de testículo en etapa IIA indica que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos y mide 2 cm o menos de diámetro. El cáncer de testículo en etapa IIB indica que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos y mide entre 2 y 5 cm de diámetro. Es posible que sea necesario volver a evaluar estos ganglios linfáticos agrandados con estudios por imágenes repetidos (CT o MRI) para confirmar la etapa. Para el cáncer de testículo en etapa II, debe administrarse más tratamiento después de una orquiectomía inguinal radical para disminuir el riesgo de recurrencia de la enfermedad. Estas opciones de terapia incluyen las siguientes:

鲹徱ó: Puede administrarse 徱ó a los ganglios retroperitoneales después de la ܲí. Estos son los ganglios linfáticos que se encuentran en la zona posterior del abdomen (vientre). Las dosis de 徱ó para el seminoma en etapa II suelen ser más altas que para el seminoma en etapa I.

Quimioterapia: otra opción es la quimio, ya sea con 4 ciclos de EP (etopósido y cisplatino) o 3 ciclos de BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino). Un efecto secundario poco común, pero grave, de la bleomicina es el daño a los pulmones. Es por esto que generalmente se prefiere la combinación EP de medicamentos para las personas que tienen un riesgo alto de toxicidad pulmonar.

Después de completar la 徱ó o la quimioterapia, la vigilancia de enfermedad residual o recurrente conlleva exámenes físicos de rutina y estudios por imágenes (CT y, a veces, rayos X). La vigilancia se hace por un mínimo de 5 años, si no más, en base a las conversaciones de riesgos y beneficios con el médico.

Normalmente, el tratamiento es quimioterapia con 4 ciclos de EP (etopósido y cisplatino) o bien 3 o 4 ciclos de BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino). Otra opción podría ser VIP (etopósido, ifosfamida y cisplatino) durante 4 ciclos. La radioterapia no suele utilizarse para tratar el seminoma en etapa IIC.

No seminomas

Este cáncer se puede curar en casi todos los pacientes. Al igual que con el tratamiento del seminoma, primero se hace una ܲí para extirpar el testículo y el cordón espermático (llamada orquiectomía inguinal radical). Después de la ܲí, el tratamiento de la enfermedad en etapa I es distinto del tratamiento del seminoma y depende de los factores de riesgo de recurrencia de la enfermedad que tenga la persona. La presencia de los factores de riesgo se determina en base a los hallazgos de la orquiectomía inguinal radical. Estos factores de riesgo son los siguientes:

  • Si las células cancerosas han ingresado a la sangre o los vasos linfáticos (invasión linfovascular).
  • Si las células cancerosas se han propagado al cordón espermático
  • Si las células cancerosas se han propagado al escroto

En el caso del no seminoma en etapa I sin factores de riesgo, la mayoría de los médicos recomienda una observación cuidadosa (vigilancia). Si el cáncer vuelve a aparecer, suele ser durante el primer o segundo año, por lo cual es importante ver al médico y hacerse las pruebas frecuentemente durante este tiempo. Un programa típico podría incluir exámenes físicos y análisis de sangre cada 2 o 3 meses, junto con estudios por imágenes (CT o MRI) cada 4 a 6 meses durante los primeros dos años. Con el paso del tiempo, si usted no tiene problemas, el intervalo entre las visitas y las pruebas se va alargando.

En el caso del no seminoma en etapa I con factores de riesgo, las opciones de tratamiento después de la ܲí incluyen las siguientes:

  • Observación cuidadosa (vigilancia): el objetivo es evaluar la posible recurrencia de la enfermedad después de la ܲí. Un programa de vigilancia incluye exámenes físicos frecuentes, análisis de sangre para evaluar los marcadores tumorales y rayos X de tórax. Las citas y las pruebas se hacen durante al menos 5 años después de la ܲí y pueden extenderse en base a las conversaciones con el médico.
  • Quimioterapia: la quimio suele ser 1 ciclo del régimen BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino). Esto puede servir para disminuir el riesgo de que el cáncer vuelva a aparecer.
  • Disección de ganglios linfáticos retroperitoneales (RPLND): esta es una ܲí para extirpar los ganglios linfáticos que se encuentran en la parte posterior del abdomen (vientre).

Si los niveles de los marcadores tumorales (como AFP o hCG) siguen altos incluso después de haber extirpado el cáncer, pero en la CT no se ve ningún tumor, esto puede significa que hay enfermedad microscópica. La enfermedad microscópica se refiere a las células cancerosas que están presentes en el cuerpo, pero todavía no se pueden ver en los estudios por imágenes porque son demasiado pequeñas. Ante esta situación, suele recomendarse la quimio. Puede consistir en 3 ciclos de BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino) o 4 ciclos de EP (etopósido y cisplatino).

Primero, se hace una ܲí para extirpar el testículo y el cordón espermático (llamada orquiectomía inguinal radical). Después de la ܲí, las opciones de tratamiento dependen de los detalles del cáncer.

  • Quimioterapia: la quimioterapia es la opción convencional para cualquier persona con cáncer de testículo en etapa II. Suele administrarse una combinación de medicamentos después de la ܲí para extirpar el testículo. La quimioterapia es el tratamiento más común para la enfermedad en etapa IIB y IIC, y para las personas con enfermedad en etapa IIA que siguen teniendo los marcadores tumorales séricos elevados después de la orquiectomía. Para las personas con la enfermedad en etapa IIA y marcadores tumorales séricos normales, se puede recomendar quimioterapia o una RPLND.
  • Disección de ganglios linfáticos retroperitoneales (RPLND): esta es una ܲí para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales, que se encuentran en la parte posterior del abdomen. Esta es una opción de tratamiento estándar después de la orquiectomía cuando los niveles de los marcadores tumorales séricos han vuelto a la normalidad, cuando ninguno de los ganglios linfáticos tiene más de 2 cm y no hay más de 5 ganglios linfáticos agrandados. La quimioterapia puede recomendarse después de la RPLND si se detecta una gran cantidad de cáncer en los ganglios linfáticos que se extirparon.

El tratamiento depende de los niveles de los marcadores tumorales después de la ܲí y la extensión de la propagación del cáncer a los ganglios linfáticos retroperitoneales. Estos son los ganglios linfáticos que se encuentran en la parte posterior del abdomen (vientre).

Si los niveles de los marcadores tumorales son normales, hay 2 opciones principales:

  • Disección de ganglios linfáticos retroperitoneales (RPLND): esta es una ܲí para extirpar los ganglios linfáticos de la parte posterior del abdomen. Si los ganglios linfáticos que se extirparon contienen cáncer, se podría administrar quimio (normalmente, durante 2 ciclos). Si no hay cáncer en los ganglios, el médico lo controlará cuidadosamente para ver cualquier signo de que el cáncer haya vuelto a aparecer.
  • Quimioterapia: se pueden usar 4 ciclos de EP (etopósido y cisplatino) o 3 ciclos de BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino). La ܲí se podría hacer después de esto si hay signos de que todavía quedaría cáncer presente (por ejemplo, ganglios linfáticos agrandados).
  • Radioterapia: cuando los ganglios linfáticos tienen menos de 3 cm, después de la ܲí puede administrarse radioterapia a los ganglios linfáticos del abdomen y la pelvis. Algunas veces, puede usarse quimioterapia en vez de radioterapia. Hay una discrepancia entre los expertos sobre si la opción preferida es la radioterapia o la quimioterapia para los pacientes con etapa IIA y etapa IIB temprana, ya que ambos enfoques curan al 90 % o más de los pacientes. Una ventaja de la 徱ó es que no aumenta el riesgo de desarrollar infecciones graves, mientras que la quimioterapia sí. Tanto la quimioterapia como la radioterapia están vinculadas a un mayor riesgo de formar un segundo cáncer y ciertos problemas de salud en el futuro.

Si los marcadores tumorales siguen más altos de lo normal después de la ܲí inicial, el tratamiento suele ser quimioterapia como está detallado más arriba (EP o BEP).

El tratamiento depende de los niveles de los marcadores tumorales después de la ܲí y la extensión de la propagación del cáncer a los ganglios linfáticos retroperitoneales. Estos son los ganglios linfáticos que se encuentran en la parte posterior del abdomen (vientre).

Si los niveles de los marcadores tumorales son normales, las opciones son las siguientes:

  • Quimioterapia: se pueden usar 4 ciclos de EP (etopósido y cisplatino) o 3 ciclos de BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino). La ܲí se podría hacer después de esto si hay signos de que todavía quedaría cáncer presente (por ejemplo, ganglios linfáticos agrandados).
  • Disección de ganglios linfáticos retroperitoneales (RPLND): en algunos casos selectos, donde el cáncer se ha propagado únicamente a ciertos ganglios linfáticos, se puede hacer una ܲí para extraerlos. Entonces se puede administrar quimioterapia después de la ܲí.
  • Radioterapia: cuando los ganglios linfáticos tienen menos de 3 cm, después de la ܲí puede administrarse radioterapia a los ganglios linfáticos del abdomen y la pelvis. Algunas veces, puede usarse quimioterapia en vez de radioterapia. Hay una discrepancia entre los expertos sobre si la opción preferida es la radioterapia o la quimioterapia para los pacientes con etapa IIA y etapa IIB temprana, ya que ambos enfoques curan al 90 % o más de los pacientes. Una ventaja de la 徱ó es que no aumenta el riesgo de desarrollar infecciones graves, mientras que la quimioterapia sí. Tanto la quimioterapia como la radioterapia están vinculadas a un mayor riesgo de formar un segundo cáncer y ciertos problemas de salud en el futuro.

Si los marcadores tumorales siguen más altos de lo normal después de la ܲí inicial, el tratamiento suele ser quimioterapia como está detallado más arriba (EP o BEP).

Seminoma y no seminoma en etapa III

Aunque el cáncer en etapa III ya se ha propagado cuando se detecta, en la mayoría de los casos, es posible curarlo.

Tanto el seminoma, como el no seminoma en etapa III se tratan con una orquiectomía inguinal radical seguida de quimio. Según el grupo de riesgo al cual corresponda el cáncer, podría ser de alguno de estos modos:

  • EP (etopósido y cisplatino) durante 4 ciclos
  • BEP (bleomicina, etopósido y cisplatino) durante 3 o 4 ciclos
  • VIP (etopósido, ifosfamida y cisplatino) durante 4 ciclos

Si el cáncer se ha propagado al cerebro, también se puede emplear ܲí (si solo hay 1 o 2 tumores en el cerebro), radioterapia dirigida al cerebro o ambas. Si los tumores en el cerebro no están sangrando ni causando síntomas, algunos médicos podrían optar por iniciar la quimioterapia primero.

Una vez finalizada la quimio, el médico busca cualquier resto de cáncer que haya quedado. Si las pruebas y los niveles de los marcadores tumorales son normales, es posible que no sea necesario hacer más tratamiento.

A veces, podrían quedar algunos tumores después del tratamiento. Esto generalmente ocurre en el pulmón o en los ganglios linfáticos retroperitoneales. El tratamiento adicional en este momento depende del tipo de cáncer.

Cuando el seminoma en etapa III persiste después de la quimioterapia o no se "ilumina" al hacer una tomografía (PET), se observará con una tomografía (CT) para ver si crece. En caso de que crezca, se necesitará tratamiento adicional. Si los tumores sí se iluminan en una PET, podría ser cáncer y es necesario dar tratamiento. El tratamiento puede consistir en ܲí (como una disección de ganglios linfáticos retroperitoneales) o quimio (con una combinación distinta de medicamentos). Es bastante común encontrar una masa o tumor en estudios por imágenes después de finalizar la quimioterapia o la radioterapia. La probabilidad de que esta masa contenga cáncer es menor del 10 %, y la probabilidad de que contenga un teratoma es muy baja. Las principales opciones de tratamiento son la vigilancia activa o una ܲí. Este tipo de ܲí suele ser muy difícil debido a una reacción parecida a una cicatriz, que dificulta la extirpación de la masa o del tumor. Esta reacción es exclusiva del seminoma. Muchos oncólogos recomiendan la vigilancia de cualquier masa que aún quede en las personas con seminoma. Debido a que es más probable que las masas más grandes sean cancerosas, algunos médicos recomiendan la vigilancia cuando la masa o tumor tiene menos de 3 cm, y una ܲí cuando la masa mide 3 cm o más.

Por lo general, cuando un tumor no seminoma en etapa III persiste después del tratamiento, suele extirparse con una ܲí, lo que puede resultar en una cura. Si se encuentra cáncer en los tumores extirpados, puede que necesite más quimio, tal vez con medicamentos diferentes. Después de esto, se vuelven a hacer rayos x y tomografías para ver si queda algún tumor. Si hay masas o tumores, se extirpan con una ܲí, de ser posible. La probabilidad de que la ܲí cure el cáncer es más alta si los niveles de los marcadores tumorales séricos son normales. Esta ܲí es difícil y se requiere un cirujano experimentado que haga este tipo de operaciones con regularidad. Muy rara vez, si la masa presiona el riñón o los vasos sanguíneos grandes en el retroperitoneo, es posible que sea necesario extirpar el riñón o una parte de los vasos sanguíneos. A menudo, en esta situación no se pueden salvar los nervios responsables de la eyaculación.

Durante la ܲí, existe entre un 35 % y un 50 % de probabilidad de que solo se encuentre tejido cicatricial, entre un 35 % y un 50 % de probabilidad de que haya un teratoma y entre un 10 % y un 15 % de probabilidad de que se trate de algún otro tipo de tumor de células germinales, como un carcinoma embrionario, un seminoma, un tumor del saco vitelino o un coriocarcinoma. Si solo se encuentra tejido cicatricial o un teratoma, no es necesario hacer más tratamientos. Si se detecta cáncer, es posible que se administren 2 ciclos más de quimioterapia. El régimen o protocolo de quimioterapia empleado suele ser EP, TIP, VeIP o VIP.

Cáncer de testículo recurrente

Si el cáncer desaparece con el tratamiento y luego vuelve a aparecer, se dice que es una recurrencia o una recaída. Si esto ocurre, suele ser dentro de los primeros 2 años después del tratamiento. En general, si el cáncer vuelve a aparecer, lo mejor probablemente sea buscar una segunda opinión en un centro con amplia experiencia en el tratamiento del cáncer de testículo recurrente antes de iniciar el tratamiento.

El tratamiento de los tumores de las células germinales recurrentes depende del tratamiento inicial y del lugar donde el cáncer vuelve a aparecer. Cuando el cáncer vuelve a aparecer en los ganglios linfáticos retroperitoneales, puede tratarse con ܲí para extirpar los ganglios (RPLND) si la recurrencia es pequeña y si el único tratamiento quirúrgico administrado anteriormente fue una orquiectomía. Según los resultados de la ܲí, también se podría recomendar quimio.

Si parece que el cáncer ha vuelto a aparecer en muchos de los ganglios linfáticos retroperitoneales o si el cáncer ha vuelto a aparecer en otra zona, suele recomendarse quimioterapia. Después se puede hacer una ܲí.

Si el cáncer vuelve a aparecer después de la quimio o si el tratamiento ya no funciona, entonces se tratará con otros medicamentos de quimio, que suelen ser la ifosfamida, el cisplatino y el paclitaxel o la vinblastina.

Cuando el cáncer de testículo vuelve a aparecer después de la quimio, el tratamiento no siempre es tan eficaz como los médicos desearían. Por este motivo, algunos médicos podrían recomendar quimio en altas dosis seguida de un trasplante de células madre. Esta puede ser una mejor opción para algunos hombres con enfermedad recurrente, en lugar de la quimio convencional. Los estudios clínicos de tratamientos más nuevos también pueden ser buenas opciones.

Tumores de las células de Sertoli y de las células de Leydig

La orquiectomía inguinal radical suele ser el tratamiento para los tumores de las células de Sertoli y los tumores de las células de Leydig. La radioterapia y la quimio generalmente no funcionan para tratar estos tipos raros de tumores testiculares. Si el médico sospecha que el tumor se ha propagado afuera del testículo, se pueden extirpar quirúrgicamente los ganglios linfáticos retroperitoneales.

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Redactado por el equipo de contenido médico y editorial de la Թ, con la revisión médica y la contribución de la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica o ASCO, por sus siglas en inglés).

Chovanec M, Cheng L. Advances in diagnosis and treatment of testicular cancer. BMJ. 2022 Nov 28;379:e070499. doi: 10.1136/bmj-2022-070499. PMID: 36442868.

National Comprehensive Cancer network. NCCN Clinical Guidelines in Oncology (NCCN Guidelines). Testicular Cancer. Version 1.2025 – Jan 17, 2025.  Accessed at https://www.nccn.org on Feb 18, 2025.

Actualización más reciente: agosto 10, 2025

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